Haciendo memoria – que ya iréis descubriendo que yo de eso no tengo mucho -, mi situación más comprometida me sucedió hace un par de años en el curro. Trabajo de cara al público, así que veo a gente y a unos les tengo fichados porque vienen siempre, y otros vienen una vez en su vida. Total, que una mujer, de unos 30 y tantos, un poco corpulenta, muy bien arreglada, venía cada pocos días y yo le atendía. Estuvo viniendo como 3 meses más o menos, después dejó de hacerlo. Al cabo de unas semanas volví a verla. Por querer ser agradable y darle un poco de conversación, le pregunté: “¿Ya has tenido al niño? ¿Salió todo bien?”
Y de repente ella me clavó la mirada, y me dijo que no había estado embarazada. Ahí es cuando dije OH TIERRA TRÁGAME, qué vergüenza más grande, yo toda roja, con cara a cuadros, sin saber dónde meterme, al final le tuve que contestar: “Ah, ups, eeeeh, perdona, es que me habré equivocado con otra persona, como vienen tantas por aquí”. Y se fue. Y no volvió a venir nunca más. Y yo que nunca soy así de cordial con nadie, con desconocidos... Pero juro que cuando la veía los primeros meses me pareció que estaba embarazada, habría adelgazado a base de mucho esfuerzo la pobre mujer, y hale, voy yo y seguro que la acomplejé más, y la hice sentirse mal...
Pensando en el tema, llego a la conclusión de que es muy fácil meter la pata por un simple comentario, otra vez me quedo callada http://www.bdebelleza.com/cuidados/limpieza-de-cutis-como-hacerla-en-casa/

No hay comentarios:
Publicar un comentario