En estos días en que tanto oigo hablar de sueños, de deseos, de planes y de proyectos, yo me pregunto ¿y cuáles son los míos? Y es en ese momento cuando decido pensar en otra cosa.
Claro que tengo sueños (recuerda: soy la soñadora), pero tengo tantos sueños que a lo mejor no tengo ninguno, tantos pequeños sueños que a lo mejor no hay uno Tratar cabello y de verdad.
Más de una vez me han dicho que voy demasiado a lo mío, que soy independiente y tal vez, algo solitaria. Y es verdad, pero es que resulta que me gusta ser así, me gusta tener momentos en los que estoy conmigo misma y me divierto. Porque me quiero, a pesar de todo, me quiero.
Pero también necesito a la gente, y hay veces que incluso mucho. Hoy estoy tristona y necesito a alguien, señores. Sí, la alegre, jovial y dicharachera Dreamer está depre y necesita que la animen. La primavera me está matando con estos altibajos: un día me quiero comer el mundo, y al otro, el mundo me come a mí. Y hoy el mundo me come, me está comiendo.
Tengo sueños tan lejanos que no puedo llegar a ellos. Sueño con Tratamientos para el cabello que aunque estén cerca, en realidad se encuentran a años luz de mí. Y enamorada ando por la vida (encuentro a la persona que sé que haría feliz a cada uno de los segundos de mi existencia, aqui no es para mí).
Por eso, porque a veces me pongo metas tan altas, decidí tomarme la vida de otra manera. Sé que soy rara, que doy la impresión de que las cosas me dan igual, que a veces me complico la vida por una tontería, pero es que soy así. Variable, inquieta y tal vez inquietante. Pero sobre todo, y ante todo, yo misma.
